Si, tenemos miedo a la muerte, a esa gran desconocida, a perder el conocimiento de lo que somos tras el último exhalo de existencia vital, lo que sentimos ante la posibilidad de ser dominados, controlados, suplantados por seres más poderosos... mientras nuestro cuerpo físico, camina y se transforma ya en terror...un sentimiento que nos encoge el corazón cuando descubrimos que entre los humanos rondan leyendas de hechiceros y brujos capaces de llevar a la práctica este robo de almas, este aniquilar de conciencia. Nos referimos a la presencia tradicional de los devoradores de almas, como los llaman en África o de los come-sombras o come-corazones tal como los reconocían los egipcios. A modo de vampiros psíquicos o caníbales carnales terminaron divididos y conocidos entre los occidentales, tal vez de forma equivocada. Pero ya estuvieron antes entre nosotros...poderosos, mágicamente dotados y capaces de encerrar almas de hombres en objetos inanimados. Pero como toda magia, el mal pued...
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